Pregunta: Es una manera poco fiable basándose simplemente emoción-subjetivo, "ardor en el pecho" para practicar el autoengaño?

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Pregunta: Es el "ardor en el pecho" una manera subjetiva, basada en emociones y poco fiable de practicar el autoengaño?

Manifestar que la experiencia reveladora que reciben los Santos de los Últimos Días es exclusiva o principalmente "emocional" es un malentendido o una tergiversación fundamental

Se afirma que la apelación de los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a la "revelación" o a un "ardor en el pecho" es subjetiva, que se basa en las emociones y que, por lo tanto, resulta ineficaz, poco fiable y susceptible al autoengaño.

Manifestar que la experiencia reveladora que reciben los Santos de los Últimos Días es exclusiva o principalmente "emocional" es un malentendido o una tergiversación fundamental. El testimonio conjunto de la mente y el corazón es la clave de la doctrina mormona. En muchos casos, incluso el cuerpo se ve involucrado y, por lo tanto, se recurre al uso de un lenguaje tal como "ardor en el pecho". En el concepto que tiene la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sobre la experiencia humana no existen compartimentos separados y rígidos con etiquetas tales como emocional, intelectual y físico. El enfoque mormón sobre esta experiencia es integral e involucra a todas nuestras facultades, las cuales operan simultánea e inextricablemente. De conformidad con D&C 88:15, escritura que dicta que "el espíritu y el cuerpo son el alma del hombre", somos más que solo la suma de nuestras partes internas y externas. Por lo general, no es posible ni deseable rechazar y reprimir cualquiera de nuestras facultades. Todas ellas se combinan para ofrecer formas útiles y válidas de llegar a conocernos a nosotros mismos, al mundo y a Dios. Todas están involucradas en una verdadera experiencia espiritual.

Una experiencia "espiritual" mormona tiene contenido intelectual e incluye elementos emocionales de paz o alegría

En consecuencia, una experiencia "espiritual" mormona tiene contenido intelectual e incluye elementos emocionales de paz o alegría. En los primeros días de la Iglesia, Oliver Cowdery recibió la siguiente revelación por medio de José Smith:


De cierto, de cierto te digo: Si deseas más testimonio, piensa en la noche en que me imploraste en tu corazón, a fin de saber tocante a la verdad de estas cosas.

¿No hablé paz a tu mente en cuanto al asunto? ¿Qué mayor testimonio puedes tener que de Dios? (D&C 6 22-23:{{{4}}}).

Observe que la información se manifiesta a la "mente", y luego una sensación de paz acompaña a dicho don intelectual. Además, la solución de dudas o inquietudes posteriores no depende de "un sentimiento" por sí solo, sino de una advertencia para recordar información específica comunicada anteriormente.

Esto coincide con el patrón de revelación que se le explicó a Cowdery más adelante.

He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme.

Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien.

Mas si no estuviere bien, no sentirás tal cosa, sino que te sobrevendrá un estupor de pensamiento que te hará olvidar lo que está mal... (D&C 9 7-9:{{{4}}}).

Una vez más, el testimonio conjunto de la inteligencia y el corazón es esencial. Si uno de estos elementos no concuerda con los demás, entonces la revelación aún no ha confirmado la materia en cuestión. Cualquier persona que se basa exclusivamente en una sola de estas facultades (ya sea el sentimiento, el razonamiento o la sensación física) no entiende correctamente el enfoque mormón sobre la confirmación espiritual.

Hablar de “sentimientos” no significa simplemente experimentar una “emoción”

Sin lugar a dudas, muchos miembros de la iglesia hablarán sobre la forma en la que se "sintieron" cuando oraron o tuvieron otras experiencias con Dios. Sin embargo, asumir que “sentir” significa simple, única o principalmente experimentar una “emoción” es entender de manera errónea estas experiencias. Lo que les falta a estas descripciones es vocabulario. El problema con ellas es más semántico que es sustancial. Un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se ve limitado, en un sentido, porque no hay ninguna palabra buena disponible para describir lo que sucede durante una experiencia espiritual. Estas experiencias son inefables, por definición, ya que desafían toda descripción. Debido a que no muchos de nosotros tenemos los poderes poéticos y metafóricos de profetas como Isaías y Juan, no nos queda más que hacer todo lo posible para transmitir lo que hemos experimentado con palabras cargadas de connotaciones seculares que los críticos pueden malinterpretar si así lo desean.

Hugh Nibley, un erudito santo de los últimos días, se arriesgó a emitir una suposición sobre cómo se llevaría a cabo este proceso de interpretación deliberada:

Él no puede concebir cómo alguien podría adquirir conocimiento mediante cualquier método que no sea el suyo. Él no puede creer que alguien haya experimentado algo que él no ha experimentado. . . “Nunca he visto una visión”, dice el [escéptico], “por lo tanto, José Smith nunca tuvo una. He tenido sueños [o experiencias conmovedoras], por lo tanto, eso es lo que debió sucederle a él”.[1][2]

Los primeros cristianos experimentaron sentimientos similares a un "ardor en el pecho"

Justino Mártir escribió sobre su conversión en su libro llamado “Diálogo con Trifón”. En él, declaró que era un filósofo hasta que conoció a un anciano que le presentó a los profetas hebreos y, entonces, "una llama encendió su corazón" y se dio cuenta de que "esta filosofía (cristianismo) era, por sí sola, verdadera y beneficiosa". [3]

La obra “Pastor de Hermas”, que alguna vez fue considerada como escritura, dice: "Dos ángeles hay en cada hombre: uno de la justicia y otra de la maldad [...] El ángel de la justicia es delicado, y pudoroso, y manso, y tranquilo. Así, pues, cuando subiere a tu corazón este ángel, al punto se pondrá a hablar contigo sobre la justicia, la castidad, la santidad, sobre la mortificación y sobre toda obra justa y sobre toda virtud gloriosa. Cuando todas estas cosas subieren a tu corazón, entiende que el ángel de la justicia está contigo”. [4]

Notas

  1. Hugh W. Nibley, The World and the Prophets, 3rd edition, (Vol. 3 of Collected Works of Hugh Nibley), edited by John W. Welch, Gary P. Gillum, and Don E. Norton, (Salt Lake City, Utah : Deseret Book Company ; Provo, Utah : Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1987), 31. ISBN 087579078X.
  2. Hugh W. Nibley, The World and the Prophets, 3rd edition, (Vol. 3 of Collected Works of Hugh Nibley), edited by John W. Welch, Gary P. Gillum, and Don E. Norton, (Salt Lake City, Utah : Deseret Book Company ; Provo, Utah : Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1987), 31. ISBN 087579078X.
  3. Dialogue with Trypho 8, Ante-Nicene Fathers 1:198
  4. Shepard of Hermas, Ante-Nicene Fathers 2:24